Enfoque y metodología

Es difícil realizar una clasificación exhaustiva y unívoca de las diferentes "escuelas" o estilos de educación y adiestramiento. Y para mí lo es más aún adherirse por completo a una única, porque he aprendido de grandes profesionales con diferentes puntos de vista.

Atendiendo a una clasificación dicotómica típica, no compartimos los principios de las teorías de rango, de la manada o del macho alfa, y nos encontramos mucho más cómodos en los enfoques predominatemente conductistas. Es decir, le damos más importancia a los programas de refuerzo como mecanismo de aprendizaje que a la mera construcción de un supuesto escalafón jerárquico.

El conductismo como paradigma fundamental no es óbice para situar en el centro de nuestro trabajo la construcción de la relación entre el dueño y el perro, que es a la vez pilar y objetivo último de la educación.

En otras palabras, no se trata sólo de enseñar o inhibir comportamientos, sino de construir una relación adecuada entre el binomio perro-guía. Y en este sentido, el fomento de la motivación del perro hacia el guía es fundamental (y viceversa). Por eso no contemplamos otro tipo de educación que no sea aquella en la que el dueño está siempre presente, ostentando el papel más activo y convirtiéndose en referencia principal para las acciones de su perro.

Otra posible clasificación (poco riguroso a nivel académico pero muy popular) entre las diferentes escuelas en hace referencia al uso del premio o de la presión. En educación y adiestramiento deportivo siempre optamos por el refuerzo positivo, por criterios técnicos pero sobre todo éticos. En la resolución de problemas de conducta esta clasificación pierde parte de su sentido, pero en cualquier caso jamás perseguimos la imposición por la fuerza de un dueño sobre su perro (entre otras cosas porque no es seguro).

Quizás sea mejor que te acerques sin compromiso y compruebes in situ como trabajamos.